Mi propuesta reflexiva sobre esta pregunta llega a través de una serie corta de fotogramas en la que faltan muchas tomas.
Cuestión de piel:
La piel que habito: física y química como elementos de atracción para perpetuar los genes.
La piel que dejo de habitar: cesión e intencionalidad en la construcción de la estructura familiar.
Mamá gallina:
El arquetipo del ser que cuida brindando seguridad, apoyo emocional incondicional y un entorno de profunda confianza.
El nido:
La protección y cuidado que favorece el desarrollo saludable e integral del individuo frente a la sobreprotección o barreras que genera dependencia o impiden la autonomía y expansión del ser.
Herencia inmaterial:
Valores y formas de pensar el mundo como legado a conservar o transformar.
Algunos de ellos nos marcan profundamente.
Transcendencia:
La presencia de la madre en nosotros a través del recuerdo y el vínculo con la Vida.
SUMMOR
Cada fotograma MARe conecta con la imagen de una tapa o plato. Lo hace a través del simbólico cordón umbilical creado con restos de redes del puerto de Santa Pola.
A esta línea de imágenes le llamo Summor y representa una transformación de los Fotogramas MARe en mi lenguaje, el de las flores y el alimento. A través de ellos me expreso, medito, converso… de manera particular a través de las actividades y propuestas con el sello @deliciosamenterural.
¿Por qué SUMMOR?
Inventé esta palabra cuando era pequeña.
En el idioma de mi madre, el sueco, la palabra “flores” se traduce como “blommor”. Mis primeros recuerdos están siempre entre ellas. Apenas balbuceando, yo decía “summor” en lugar del correcto “blommor”. En un intento de llevarme por el camino establecido por la norma, un día alguien de la familia me invitó a repetir… “blo”…”blo”…“blo”… Tras lo cual yo tenía que añadir: “mor”. Y sí, seguí sus indicaciones iniciales, pero parece que seguía gustándome más la forma propia porque mi respuesta fue: ¡¡“blo”… “blo”… “blo”… “summor”!!
De alguna forma la anécdota se convierte aquí en un símbolo. El hecho de la transformación de lo que recibimos es inevitable.
NO SOMOS ELLA PERO ELLA ESTÁ EN NOSOTROS
Científicamente es cierto. La ciencia ha demostrado que las madres siguen viviendo dentro de nosotros de forma activa a través de dos mecanismos físicos y biológicos fundamentales: el microquimerismo materno y la herencia del ADN mitocondrial.
El primero, el microquimerismo materno, se refiere al intercambio de células entre la madre y el feto durante el embarazo.
El segundo, el ADN mitocondrial, se hereda exclusivamente de la madre a diferencia de ADN nuclear que combina información de ambos padres. Esto significa que cada célula de tu cuerpo contiene el rastro genético intacto de tu madre, de tu abuela y de toda tu línea materna.
Por otra parte, causalmente Summor se compone de dos palabras importantes y conectadas con el contexto de esta exposición compartida.
SUM = Corazón. En chino.
Dim sum, literalmente "tocar el corazón", sería el equivalente asiático a las tapas o pinchos.
MOR = Madre. En sueco.
SUMMOR
Platos y recetas
Todos los platos comparten dos ingredientes clave.
PEIX DE SANTA POLA
Símbolo del mar como origen de la vida.
Los habitantes del mar nos parecen extraños y sin embrago un día fuimos peces.
ARROZ
Símbolo de los alimentos básicos que sostienen la vida.
Recientes estudios muestran que un grano de arroz acelera su germinación al escuchar el sonido de las primeras gotas de lluvia. Percibe su vibración antes incluso de recibir el efecto del agua. ¡Hay tanto que desconocemos sobre cómo se abre paso la vida!
La cuadratura del círculo
El cuadrado asociado a lo masculino, lo material y la Tierra.
El círculo asociado a lo femenino, lo divino y el cosmos.
La unión de ambos en representación de la armonía y el equilibrio.
La creación de una estructura consciente.
Cocer ligeramente al vapor ya pelado el gatet o pintarroja y marinar en aceite con un poco de vinagre de manzana, sal, pimienta y un poco de guindilla.
Cocinar a la plancha la sepia con sal de Salinas de Santa Pola y cortar algunas láminas.
Lavar arroz para sushi y cocer. Dejar enfriar.
Montar con moldes cuadrado y circular. Colocar el círculo en el centro. Rellenar de arroz el cuadrado y espolvorear sésamo negro. Colocar las láminas de sepia en la base y cubrir con el gatet marinado. Decorar con pétalos de cordifolia.
¿Qué fue primero el huevo o la gallina?
El huevo amniótico es un tipo de huevo que posee una serie de membranas protectoras y una cáscara que permiten al embrión desarrollarse en tierra firme, sin peligro de desecación y sin necesidad de agua externa.
Se trata de una adaptación evolutiva que representó el salto definitivo de los vertebrados hacia la vida terrestre.
Cocer ligeramente un filete de gallineta. Apartar y sumergir en esta agua unas hojas de hierbaluisa.
Dejar enfriar.
Lavar arroz para sushi y cocer con este caldo.
Desmenuzar la gallineta. Añadir un poco de alioli suave con azafrán y una pizca de cúrcuma. Enfriar y crear una “yema”.
Colocar un poco de arroz sobre un trozo de papel film. Cubrir e ir dando forma de un huevo. Hacer un pequeño agujero y encajar con cuidado la “yema”. Cubrir con un poco más de arroz para cerrar el “huevo”. Volver a cubrir con el papel film y apretar con cuidado. Guardar cubierto en refrigeración.
Para servir verter un poco de caldo del pescado con soja y unas hebras de azafrán. En el centro del plato colocar una cucharadita de puré de patata aromatizado ligeramente con AOVE y guindilla. Partir el “huevo” en dos con un cuchillo bien afilado y colocar una hoja de hierbaluisa. Dejaremos esta mitad sobre el puré tapándolo por completo.
Esencia y sabor profundo a los que se les permite crecer y expandirse.
Cocinar a la plancha con unas gotas de aove y sal de las Salinas de Santa Pola.
Lavar arroz para sushi y cocer con agua de cocción de mariscos y remolacha. Formar unas bolitas pequeñas y decorar con pétalos de geranio.
El ojo que se atreve a ver
No esconder la cabeza.
Mantener la mirada siempre abierta y curiosa.
Fluir en la inmensidad del océano sin miedo a mirar al otro.
Tener humilde altura de miras. Voluntad de entendimiento.
Hacer una pequeña bola con un poco de arroz cocido. Colocar entre dos trozos de papel film y con ayuda de un rodillo extender la masa hasta que tenga un par de milímetros de grosor. Con un cortapastas o molde crear un círculo. Colocar en una sartén a baja temperatura para convertirla una galleta seca y crujiente.
Rociar en la base de un plato mezcla a partes iguales de aove y agua de mar. Colocar el crujiente de arroz y sobre él dos o tres boquerones en vinagre. En el centro, como la pupila, una aceituna negra tipo cuquillo o aragonesa. Decorar con una flor blanca de lantana.
Placenta: Memoria y vínculo
La placenta como órgano temporal que se forma en el útero durante el embarazo y conecta a la madre con el bebé es vital para la gestación. Se forma a partir de una porción de tejido materno y una porción del feto.
Enterrar la placenta, el saquito que nos protegió, es una tradición milenaria. Se trata de un acto de agradecimiento a la tierra por haber nutrido al bebé. Se cierra el círculo. Todo está conectado. Nada se pierde. Todo se transforma.
Rehidratar las láminas de papel de arroz integral ecológico.
Rellenar con una mezcla de arroz cocido en caldo de pescado, migas de salmonete a la plancha y brotes de salicornia. Cerrar las láminas formando un pequeño saco.
Colocar en una cesta para hervir al vapor unos segundos.
Servir templado sobre una vinagreta de granada Mollar de Elche y decorar con flores de cordifolia.
Y hasta aquí una propuesta que no pretende contarlo todo porque en el fondo es imposible.
Las cinco imágenes conectadas entre sí a través de un imaginado cordón umbilical son apenas flashes en respuesta a la pregunta inicial.
La cuestión sobre la maternidad es bien profunda.
Si te sientes impulsado o impulsada a bucear en ella, toma aire y disfruta con todos los matices de la inmersión.
Y si decides compartir la experiencia en el lenguaje de las palabras o el de la creación artística cualquiera que sea, ¡fluye!